No recuerdo el 65

(Jose Luis Mazario)

Todo terminó hace 50 años, para mí había empezado nueve años antes, un día de Octubre del 56 en el que mi madre me llevó a Areneros, me acuerdo perfectamente de estar subiendo con ella las escaleras de entrada y a nuestro lado Martín Lucas con su madre haciendo ver que no estaba nada de acuerdo con entrar por la puerta del colegio.

Después de ese día nueve años, tres en Areneros y seis en Chamartín. Tiempo suficiente para guardar un montón de recuerdos y anécdotas válidas para un trabajo de redacción.

Los que me quedan de Areneros los tengo claros en mi cabeza. Comprar palolú a la puerta del colegio mientras esperabas el autobús que te llevaría a casa, la primera vez que hice de monaguillo a las órdenes de Alberto Nadal que llevaba un año más en el colegio y no era novato como yo. La taza de café aguado con pan y mantequilla de Soria que nos daban para desayunar, eran tiempos antiguos y teníamos que estar en ayunas para ir a comulgar, la misa era a primera hora de la mañana.

Una discusión con un compañero nuestro, Perez Holgueras. Por alguna razón desconocida estuvimos casi siempre enfrentados. Roces debí de tener con más compañeros, pero de este me acuerdo perfectamente por que dejó de venir en Ingreso, nos contaron que había sufrido un desprendimiento de retina pero ya nunca volvió.

Una semana en Ingreso, en una clase prácticamente vacía con el hermano Hernández. Fue el invierno del 57 y la gripe de aquel año fue especialmente virulenta. Un cura explicándonos que no deberíamos tener reparo al comulgar en morder la hostia y nos enseñó como comulgaba él utilizando una de las hostias grandes, supongo que debió haber algún incidente con algún alumno que se atragantó e intentaron evitar que se repitiera el incidente.

EL director del coro del Colegio nos reunió a todo el curso de Ingreso en una clase y nos hizo cantar  para elegir el coro. En la primera selección eligió a cinco o seis, entre ellos a mí, estaba encantado hasta que me di cuenta de que los elegidos eran los que peor cantaban del grupo y que quedaban eliminados.

Parecen pocos recuerdos para tres años en Areneros y sin embargo, comparativamente, son más de los que tengo de los seis años en Chamartín.

Por dónde empezar, tal vez por los viajes al colegio. En segundo iba en el autobús del colegio, la parada la teníamos en la calle Quintana, debajo de la casa de Curro Carreira,  alguien que tenía la suerte de tener televisión nos resumía a su manera la película que había visto el día anterior, no sé cuántas fueron, pero de una me acuerdo perfectamente. Abbot y Costello en “Atrápame a ese fantasma”. En tercero pasé de mediopensionista a externo y a la hora de comer un microbús nos llevaba y traía de casa. Debíamos ser diez o doce, pero solo recuerdo a Melis y a un chico peruano, hijo del agregado militar de Perú en España y que no terminó el colegio con nosotros.

De todas las clases recibidas solo una me dejo una impresión duradera. Uno de los profesores de inglés decidió un año ponernos canciones para que fuéramos haciendo el oído al sonido del inglés e intentáramos entender lo que decía la letra. La canción que nos puso fue “Tell Laura” y todavía sigo recordando parte de la letra y de la música.

He vuelto a leer estos pocos recuerdos que me quedan y me he dado cuenta de dos temas que no aparecen para nada. Estábamos en un colegio de curas y mucha parte de nuestro tiempo se relacionaba con la religión. Misa y rosario diarios, la congregación, ejercicios espirituales, catequesis algunos domingos, un padre espiritual, me viene a la cabeza el nombre de Wenceslao, supongo que fue uno de los directores espirituales que tuvimos que te llamaba de vez en cuando para hablar. Sé lo que hacíamos pero no me veo haciéndolo. Muy poco para la cantidad de tiempo dedicado.

El otro tema me preocupa personalmente mucho más. Al repasar mis recuerdos veo que he mencionado a cinco compañeros, por el nombre me acuerdo de muchos más, es difícil olvidarse de apellidos que oías cuatro veces al día durante todo el año cuando pasaban listas en clase, les pongo nombre, pero no los relaciono conmigo en ningún momento. ¿Con quién hablaba en clase? ¿Qué hacía en los recreos, con quién jugaba y a qué? Sé que algunos domingos iba al colegio o a ver jugar al equipo de futbol en la explanada donde ahora  está el templo de Debod. ¿Iba sólo?

No sé qué sentimiento me produce darme cuenta de que recuerdo cuando empezó todo en octubre del 56 y sin embargo no sé cómo ni cuándo terminó en el año 65.

¿Cómo puedes saber si has vivido algo de lo que no te acuerdas? No lo sé.

 

Volver al inicio